24 de noviembre de 2009

caza menor


Caza menor. Asi se esplica un cazador de Monteagudo de las Vicarias: La caza menor es mi gran afición. Comencé a los 20 años aunque no fue hasta los 30 cuando me enganché profundamente. Siempre fui un tirador malo. Fueron muchos los días que vacié la canana y regresé a casa con las manos vacías pero con una sonrisa de felicidad por haber podido disfrutar del campo, por haber visto como volaban esas perdices y se iban a pesar de haber soltado los 3 disparos. Ver como esa liebre que se me arrancaba de los pies, se marchaba de rositas sin haberla tocado ni un solo perdigón, esos conejos que me toreaban con sus quiebros... muchos recuerdos.
Para la caza menor es fundamental la ayuda de un buen perro, no sólo es importante porque nos levante la caza y la cobre, sino también por la compañía que nos hace. La relación amo-perro es un vínculo muy fuerte, día a día se estrecha mas y mas, hasta el punto que hay cazadores que cuando pierden a su fiel compañero dejan la caza, al menos durante una tiempo.
Siguen con la cacería menor perdices y liebres disfrutando como enanos, y dandosen la paliza de andar los cazadores y los perros que acaban destrozados, pero la afición es tan grande que sarna con gusto no pica, no es por coger una pieza mas o menos, es salir al campo disfrutar de la naturaleza, y después contarsen esas pequeñas aventuras que es el disfrute de la caza. Siempre que pueda, cace con el aire de cara y con el sol a la espalda".La caza al salto, o en mano cuando es practicada por varios cazadores, junto con la de puesto fijo son las modalidades más populares de caza menor que se practican en España, aunque no por ello las menos difíciles. A la dificultad que supone localizar la pieza cuando se caza al salto o saber colocarse correctamente en el puesto, se suman un tiro que es general mente muy rápido y difícil y que no suele derribar la pieza si el cazador desconoce la técnica o emplea una escopeta poco apropiada o bien cargada con una munición inadecuada. El cazador, en constante alerta mientras caza, sostendrá la escopeta con ambas manos, con el cañón en dirección al cielo si se buscan aves, y al suelo si en el terreno puede saltar un conejo o una liebre. En estas posiciones se tendrá controlada siempre la dirección del cañón, cosa que no ocurre cuando la escopeta se echa al hombro, o se hace descansar sobre el pliegue del codo, en ocasiones alineando al compañero involuntariamente cuando no se caza en solitario. No olviden nunca extremar todas las medidas de seguridad, portando el arma de modo que, en caso de un disparo accidental, el tiro no salga en dirección de ningún compañero. De esto los cazadores saven mucho pero alguna vez les han pasado chascos.

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